Archivo mensual: abril 2008

BLOGS CRUZADOS Sobre el reggaeton

No cuenten conmigo

Esta vez no me apunten en la lista del todo vale, de que todos los géneros musicales merecen ser escuchados y son buenos por naturaleza.

El reggaeton y yo no nos congeniamos desde el comienzo. Y la verdad que ninguno de los dos hemos hecho ningún esfuerzo para que esto cambiase.

Por mi parte, no me preocupa no poder aguantar más de un minuto un video en el que una persona se acerca y aleja de la cámara moviendo compulsivamente sus manos hacia delante y hacia atrás, y en el que lo único interesante sean desbordantes culos barrocos (y por asociación, desbordantes de celulitis), y para eso ya existe porntube (en donde hay más y mejor).

¿Las letras? ¿Alguien puede argumentar sólidamente para salvar de la inquisición a los que garabatean esas pseudo rimas? Una canción debe despertar sensaciones, alterar el orden de las cosas, ser revolucionaria, no dejarnos indiferentes, obligarnos a posicionarnos, bla bla bla, o al menos una de todas estas cosas…

Y por su parte, no creo que le importe mucho vender 9.999.999 discos en lugar de 10 millones. Y los 20 megas los aprovecharé para bajar otras cosas, gracias.

Siguiendo la iniciativa de Andrea, les dejo como alternativa la música axé, y un video de Terra Samba, que sí que mola, y que aunque no entiendan la letra no podrán evitar moverse. Y si no están de acuerdo conmigo, quizás se alineen con Rocío o con Andrea.

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El pensamiento negativo …un libro positivo

¿Qué puede llevar a un hombre con una destacada trayectoria laboral y un dilatado curriculum académico a convertirse voluntariamente en una caricatura mediática? ¿Un desafío? ¿Un escape al aburrimiento? ¿Tratar de averiguar por un momento que sentía Gregorio Samsa? Quien sabe. Risto Meijide, un creativo publicitario cuya mayor obra fue inventarse a sí mismo. O mejor dicho, a la cara que conocemos y que tan bien sabe explotar.

El pensamiento negativo - Risto MejideEl pensamiento negativo, su único libro, no se aparta de su transitada línea nefasta. Este Van Gaal del espectáculo juega en todo momento con tratar de dar a entender de que no existe un lado B en su vida, que sus dos caras son en realidad una sola: la del impasible rector que pretende sembrar pavor entre los alumnos de la academia de Operación Triunfo. Escudado bajo la premisa de que en el mundo real las cosas están muy dificiles, dispara munición pesada contra embriones de artistas que, muchas veces, superan en calidad a los de verdad (aunque sí es cierto, Risto, que otras tantas no…).

Si logra plasmar en el libro la ocurrencia, desfachatez y originalidad de sus intervenciones televisivas, estamos ante una obra que merece ser leída, pero sin exagerar: no sería más que un inofensivo placebo cómico. Aunque se agradece que rompa el molde. Ya está bien de tanto libro ñoño de autoayuda.

Mala vida, ¿buenas personas?

La delgada línea que separa la legalidad de la justicia, la simpatía (mayor que la adversión) que despiertan ciertos delincuentes y algunos consejos que, debido a su alto grado de poca convensionalidad, no se encuentran en los manuales de periodismo. Estas tres cosas, y un vídeo en el que cuatro reos sueltan sus conciencias y reflexionan en voz alta, fueron los temas tocados en la presentación del libro Mala Vida, de Carles Quilez.

El acto, de dos horas, giró en torno al pragmatismo de Carles Quilez, periodista de la SER, y a las aportaciones del fiscal José María Mena. El auditorio, conformado por unos 150 estudiantes de periodismo, dio pie a que tanto el autor de la obra como el prologuista reflexionacen sobre la actualidad de la profesión y su relación con el mundo judicial. Ambiente que Quilez desenmascaró y que Mena, quizás por no contradecir o recatado por su envestidura, permanecía en silencio. El reportero radial acusó la “corresponsabilidad” de la sociedad de la ciudadanía en la formación de criminales, ya que “la sociedad, muchas veces, es la que corrompe”. El motor delictivo, el impulsor del accionar habitualmente “es la droga, y otro que tiene tanta fuerza como ella: el hambre, que es otro tipo de droga, actúa de la misma manera”.

Lo más jugoso, sin embargo, fue un vídeo realizado en la recogida de testimonios para la elaboración del libro. En él se pudía ver como personas con prontuarios dilatados desnudaban sus facetas más humanas, enseñaban sus sentimientos paternos-familiares hasta el límite de la lágrima, aunque sin perder el profesionalismo propio de atracadores renombrados.